Storytelling
Alegre
Me remonto a finales de Julio de este último año, mi
abuela acababa de ser operada en el hospital de Talavera, justo unos días antes
de que mi familia y yo nos fuéramos de vacaciones a la playa. Esos días había
mucho estrés porque no sabíamos si íbamos a poder irnos y mi abuela no
mejoraba. Hubo discusiones de que mis tíos se quedaban con mi abuela y nosotros
nos fuésemos, mi madre no se quería ir y al final se decidió que mi padre, mi
hermano y yo nos fuésemos el sábado que se jugaba la final de la Eurocopa a la
playa y mi madre vendría el martes una vez que mi abuela le fuesen a dar el
alta.
Mi hermano y yo estábamos un poco tristes porque mi
madre se quedará allí y no pudiésemos ver el partido todos juntos como solíamos
hacer. Llegamos allí y estuvimos colocando las cosas, fuimos a la playa y
desconectamos un rato hasta que llegó la hora del partido.
Empezó el partido y estaba solo en casa, mi padre y
mi hermano estaban volviendo de la pizzería porque el encargado se había
confundido con las pizzas y tuvieron que esperar más. Vimos la primera parte
nerviosos, hacía tiempo que la selección no jugaba una final importante y era
emocionante que se pudiera ganar. En el descanso decidimos ir a la playa a ver
la segunda parte, pero nos encontramos que estaba lleno y nos tuvimos que
volver, con la mala suerte de que volviendo nos perdimos el gol de España. La
segunda parte fue intensa, Inglaterra nos marcó un golazo y ya creíamos que no
lo conseguíamos. Hasta que al final de la prórroga Oyarzabal metió el gol que
nos dio la victoria.
La euforia era palpable, lo primero que hicimos fue
llamar a mi abuelo que estaba en casa emocionado y después llamamos a mi madre
que estaba con mi abuela para poder hablar con ellas. Y en un momento le dije a
mi hermano que fuésemos a la playa y nos bañásemos, cogimos la toalla y fuimos
eufóricos hasta la orilla y nos dimos el chapuzón más frio y feliz que pudimos
tener. Después de tantos días tan malos tuvimos una alegría. Días después
mi madre llego y a mi abuela le dieron el alta, poniendo fin a esta historia.
Storytelling Miedo
Me
remonto a agosto de este año, mis amigos y yo decidimos irnos de vacaciones un
fin de semana a Torrevieja. Un día pasamos por un puesto de actividades
acuáticas y decidimos que podría estar divertido montar en el típico sofá que
va tirado por una barquita, así que al día siguiente probamos. En el momento que llegamos nos presentaron al hombre
que iba a llevar el barco mientras que montábamos en el sofá.
Parecía
majete, nos dijo que era de Toledo y que la actividad era de las mejores que
había en el puerto. Subimos al barquito y a medida que íbamos llegando a la
zona del mar donde nos íbamos a montar en el sofá, nos empezamos a poner
nerviosos, el barco estaba rodeado de medusas que eran más grandes que una
sandia de velada.
Y
llegó el momento de subirse yo me atreví a ponerme de los primeros, delante
para ver mejor el mar (mala idea), cuando de repente señor sin avisar arranca
el barco y empieza a coger velocidad. Ahí es cuando mis amigos y yo nos miramos
diciendo que había sido una mala idea, el tío empezó a hacer trompos y yo me
aferraba al manillar de la colchoneta para no caerme porque a dos palmos de mi
había un banco de medusas enorme, de repente mi amigo que iba al lado se
resbala y se queda colgando, pegándome patadas porque no podía subir bien a su
sitio y el tío seguía haciendo trompos. Estábamos todos acojonados y queríamos
que terminara cuanto antes y después de cinco minutos más en esa tortura nos
dijo el señor que se había acabado. Imaginaos como lo pasamos que la vuelta al
puerto estuvimos todos en silencio procesando lo que había pasado.
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